Hombro doloroso (tendinitis del supraespinoso)

Aunque el hombro doloroso puede ser provocado por múltiples causas, nos vamos a centrar en la tendinitis del manguito de los rotadores o tendinitis del supraespinoso ya que ésta constituye el 70% de todas las causas de dolor en el hombro.

Anatomía del hombro

Figura 1. Anatomía del hombro

Figura 1. Anatomía del hombro

La articulación del hombro está constituida por tres huesos: el húmero (en su caso lo que anatómicamente llamamos la cabeza humeral), la escápula u omóplato, este hueso tiene dos partes fundamentales en el hombro, el acromion y la cavidad glenoidea (véase fig. 1), y, por último, la clavícula.

Los movimientos del hombro son originados por varios músculos, los principales son el deltoides, el pectoral, el bíceps y el manguito de los rotadores, éste último está constituido a su vez por tres músculos, el músculo supraespinoso, el infraespinoso y el subescapular. Hay más músculos que actúan de forma directa o indirecta en la movilidad del hombro, pero éstos serían los más importantes.

Causas de “hombro doloroso”

Hay múltiples lesiones que pueden cursar con dolor en el hombro, en esta sección pasaré a detallar algunas de las más frecuentes, pero el artículo lo vamos a centrar en la tendinitis del músculo supraespinoso, así como “qué es” y “qué significa” la rotura del mismo, ya que como he dicho anteriormente es el principal motivo de dolor e incapacidad en la movilidad del hombro

Tendinitis y/o rotura del tendón del músculo supraespinoso:  nos centraremos en ella en el resto del artículo (véase siguientes secciones de este artículo)

Tendinitis del biceps: hay un tendón del biceps que pasa por el hombro, y la inflamación de dicho tendón puede provocar esta patología

Luxación o subluxación del hombro: esta patología la trataremos en otro artículo

Distintos tipos de artritis: “artritis” significa inflamación de la articulación, y hay múltiples causas que pueden provocarla, tales como las infecciones, ataques de gota, derrames, enfermedades sistémicas, tumores,… Esta sección abarca un amplio abanico de posibilidades, pero debido a su escasa frecuencia no vamos a tratarlas en este artículo

– Otras…

Qué es la tendinitis del hombro

Así se le denomina comúnmente a la tendinitis de los tendones que forman el manguito de los rotadores, siendo la tendinitis del músculo supraespinoso la causa más frecuente de dolor en el hombro.

Figura 2

Figura 2. Tendón sano en marrón.

Esta patología es más frecuente en pacientes de mediana edad con trabajos de fuerza o que requieran una utilización excesiva del mismo con el brazo en alto. En pacientes mayores suele ser por degeneración del tendón por la edad. Otra causa frecuente es tener el acromion en forma de gancho, lo cual provoca un pinzamiento de los tendones que puede provocar la tendinitis e incluso rotura.

Si observamos la anatomía vemos que el tendón pasa por un espacio estrecho formado entre la cabeza humeral y el acromion, por lo que al inflamarse, ya sea por el ejercicio, la degeneración o por la forma del acromion, el tendón no tiene espacio y cada vez que levantamos el hombro, éste roza con el acromion y eso provoca dolor y que se perpetúe la inflamación. Hay que saber que este tendón nos ayuda a las rotaciones del hombro (tocarnos la espalda con la mano, por ejemplo) y a levantar el hombro a partir de los 60-90º (hasta esos grados levantamos con el deltoides), por eso cuando se intenta levantar el hombro no duele hasta que llegamos a un punto donde empieza el dolor e incluso a veces ni siquiera se puede pasar de esos grados (es lo que se conoce como “hombro congelado”).

La tendinitis del supraespinoso puede cursar también con calcificaciones en el tendón provocadas por lesiones crónicas del tendón que acaban calcificándose, provocando que aumente el grosor del mismo, y por ello dolor por la falta de espacio.

Qué es la rotura del tendón del supraespinoso

Figura 3. Rotura bursal del tendón

Figura 3. Rotura bursal del tendón

Cuando el tendón lleva mucho tiempo inflamado y rozando con el acromion, e incluso por una caída o degeneración del mismo, puede sufrir una rotura. Las roturas pueden ser parciales (como son la mayoría de ellas) o totales.

Las roturas parciales, además, pueden solo erosionar la parte de arriba del tendón sin afectar a todo el espesor lo que se llama una rotura bursal (figura 3), o  afectar a todo el espesor del tendón (figura 4), que a términos prácticos sería, por ejemplo, como si rasgamos una sábana. Las primeras se comportan como si no hubiera rotura y no sería necesario repararlas.

Este tendón que viene de la escápula, pasa por el hombro y se inserta en la cabeza del húmero, no es como una cuerda, se describiría más bien como he comentado en el ejemplo anterior, como una sábana, por eso, si sólo sufre una rotura parcial el tendón sigue funcionando normalmente.

Figura 4. Rotura parcial del tendón

Figura 4. Rotura parcial del tendón

Las roturas parciales no tienen porque dar síntomas, de hecho, el Dr Sher JS de la Duke University Medical Centre, en Durham, Alabama, demostró realizando resonancias en personas sanas que el 20% de la población sana tiene roturas parciales en el tendón sin presentar clínica.

Cuando la rotura es completa (figura 5), el tendón está desinsertado y el paciente refiere una pérdida de capacidad para la elevación del hombro.

 

Tratamiento

Figura 5. Rotura completa del tendón

Figura 5. Rotura completa del tendón

Tanto si hay rotura como si no la hay, el primer tratamiento es conservador. Lo que se intenta conseguir es que el tendón se desinflame y que de esta manera no roce a la elevación del hombro y así desaparecerá el dolor. Primero se prueba con antiinflamatorios y se aconseja al paciente que no eleve el brazo, para dejar el tendón en reposo y así pueda regenerarse. También puede beneficiarse el paciente realizando ejercicios de potenciación del músculo deltoides. Al estar este músculo más tonificado, ayudará al supraespinoso, y al manguito en general, a la elevación del hombro, teniendo que desarrollar este tendón un menor trabajo.

Si con estas medidas no se consigue mejoría lo siguiente a probar sería la rehabilitación, consistente, además de los ejercicos descritos anteriormente, en la utilización de ultrasonidos, láser, corrientes,…, con la intención de conseguir desinflamar el tendón pero de una forma más mecánica.

Aunque para estas tendinitis siempre se ha abusado del uso de infiltraciones, hay que estar seguro, antes de realizarlas, de que el tendón no sufre ninguna rotura, ya que el corticoide que lleva la infiltración inhibe la producción de una sustancia, el colágeno, que es esencial para la reparación del tendón, pudiendo agrandar la rotura si esta existiera.

Aunque el paciente tuviera una rotura parcial, la cirugía solo se aconseja cuando los tratamientos anteriores (lo que llamamos tratamiento conservador) no han funcionado, y el paciente continúa con dolor. La cirugía consiste en limpiar bien el tendón (retirar el tejido inflamatorio que lo rodea), agrandar el espacio en el hombro retirando la parte anterior del acromion, o adelgazándolo por dentro mediante una fresa, y suturar las posibles roturas que se encuentren. Si las roturas son pequeñas incluso puede no ser necesario suturarlas, ya que hay estudios que demuestran que no hay mejoría sintomática en el paciente después de la cirugía en estas roturas si se suturan o no.

Si la rotura es completa se debe reinsertar el tendón, normalmente con el uso de arpones que se enclavan en el húmero y de ellos salen unos hilos con los que se ancla el tendón al hueso. Si ha pasado mucho tiempo desde la rotura y si el tendón es de mala calidad, éste se suele retraer y puede llegar un momento en que el tendón no se pueda arreglar por lo retraido del mismo.

Figura 6. Artroscopia de hombro

Figura 6. Artroscopia de hombro

La cirugía puede ser abierta o por artroscopia (figura 6), según la pericia y la habilidad del cirujano con ambas técnicas. Parece que los estudios actuales aconsejan firmemente la artroscopia, ya que permite una mejor visualización del espacio, controlar mejor la reparación del tendón, y apenas se daña el músculo deltoides (que con la cirugía abierta hay que desinsertarlo y volverlo a suturar).

Después de la cirugía el servicio de rehabilitación desempeña un papel casi tan importante como la cirugía en el éxito del tratamiento, ya que el riesgo de hacer fibrosis y limitar la movilidad del hombro es muy alto si la cirugía no se acompaña de una buena rehabilitación.

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